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26 mayo 2011

Así cualquiera


Hace meses que el grueso de la cartelería pública de la ciudad de Córdoba está comprada por el PJ, de tal manera que es muy difícil acceder a la misma a menos que el propio partido de gobierno te ceda espacios. Eso lo hace con algunos amigos, por ejemplo la UCR que cada tanto logra meter alguna campaña "iluminada" tratando de unir la imagen del viejo Mestre con los ojos del joven Mestre, dejando de lado el fútil recuerdo de los hospitales y escuela cerradas en nombre del "ajuste necesario".

Pero también hay otros amigos como la imaginaria agrupación "La Militante" de la JP, un sello pergeñado entre cuatro que a falta de muchachos y muchachas militantes paga a una empresa (muy cara) para que le diseñe los afiches y a otra para que les pegue los carteles.

De más está decir que la consigna: Córdoba cree en lo que ve, y lo que ve es progreso no toma en cuenta que los avances hoy están muy lejos de verse a menos que identifiquemos a este concepto con la faraónica construcción de un "Faro del Bicentenario" mientras que el agua potable todavía es un reclamo postergado en innumerables pueblos del interior; o que el sistema público de salud provincial se sostenga gracias al esfuerzo mal pago -cuando no gratuito- de centenares de médicos residentes y enfermeras. Tampoco se puede ver con claridad el perfil progresista de un gobierno y un partido que protege a sujetos como Domingo Carbonetti u Horaldo Senn, o que se ha lanzado a una campaña cosmética de la capital provincial mientras mantiene cerrados sus planes de vivienda social o los abre solamente para archivarlos apenas la coyuntura electoral pasa. Sin hablar de otros hitos de la modernidad schiarettista como la ley de educación clerical o la ley de bosques deforestadora.

Finalmente y solo como ayuda-memoria oportuno/oportunista, recordemos que buena parte de los cheques rebotados de Marcelo Falo, fueron utilizados -según las crónicas periodísticas- para conseguir dinero fresco que -entre otras cosas- sirviera para alquilar con antelación las carteleras callejeras que hoy "La Militante" usufructúa con fervor.

1 Comentan sin ponerse colorados:

Literario dijo...

Juah!!!!La Militante. Que cara de piedra la del Gallego. Lo único que falta que diga que el también fue perseguido por la dictadura.
Si algo se instituyo con el arribo del neo-liberal Mediterraneo al poder, es la desmovilización del partido al que dice pertenecer. El reemplazo de democracia interna por "encuestas" manejadas y digitadas por el Mingo Carbonetti. El contrato de empresas que peguen carteles y de publicistas brasileños que delinien las campañas y estrategias de gobierno.
La Militante...!!!!Ja!!!Ja!!! que buen chiste. Habrá aprendido de Juez????