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17 julio 2011

Sobre los "derechos" de autor

Derecho a Leer es un interesante blog que se mete habitualmente en el tema espinoso de los derechos de autor, copywrigth y otras yerbas del mismo mate, desde una perspectiva poco presente en los medios hegemónicos, allí leemos un interesante análisis que los invitamos a compartir:

En septiembre de 1933, durante los debates por la ley de propiedad intelectual 11723 impulsada por Roberto Noble (fundador de Clarín en la década siguiente), el Diputado por la Capital, Enrique Dickmann, a diferencia de los demás legisladores, realizó una serie de lúcidas y sorprendentes críticas al proyecto, y en general, a los fundamentos de la "propiedad artística y literaria", en una época donde muchas de sus consideraciones eran sólo especulaciones filosóficas, pero que en el contexto tecnológico actual cobran notable actualidad:

Establecido que nadie puede invocar ser propietario de su obra, en el sentido material de la palabra, es indispensable tomar ese género de propiedad con un espíritu de crítica, con un criterio de relatividad, que es útil que conozcan los artistas y los escritores. Ellos no conquistan su propiedad por la espada; la consiguen por la ley que dicta el legislador; y deben comprender su relatividad, no deben ampararse a su sombra para lucrar y negociar con los impulsos de su corazón y la inteligencia de su cerebro

"Material" no es igual a "inmaterial"

En efecto, durante toda su intervención Dickmann no deja de poner el acento en esta singularidad de la nueva propiedad, que poca relación guarda con la propiedad material. Esta es una verdad de perogrullo que todos los teóricos expertos en la materia, hasta los mas fundamentalistas, admiten: la llamada propiedad intelectual no es igual a la propiedad material. Todos, claro, menos nuestro Secretario de Cultura Jorge Coscia, que al parecer ignora completamente esta cuestión. Dickmann, hace 80 años, lo explicaba con mucho sentido común:

Sucede con la propiedad literaria todo lo contrario a lo que sucede con la otra propiedad, con la material. La otra propiedad, principalmente la de la tierra, no ha sido creada por ley, no fue un asunto de derecho; eran rudos conquistadores que se apoderaban del suelo, basados en la fuerza de su espada. La propiedad en general ha sido creada por la fuerza y luego vino consolidada por el derecho, y esta nueva propiedad se va a crear de toda pieza por el derecho. Es un modo distinto, fundamentalmente opuesto a la clásica propiedad rural y todos sus derivados.
En los tiempos mas remotos, cuando nuestros lejanos abuelos crearon la propiedad del suelo por derecho rudo de conquista, la propiedad intelectual no existía. Fueron los tiempos de la creación espontánea y anónima. El patrimonio humano en el terreno mental y moral, data de aquel tiempo. Las más grandes creaciones del arte y de la belleza, aún de la verdad desde el punto de vista moral y religioso, datan, de aquellos tiempos, en forma anónima

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