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28 septiembre 2011

De la Sota on the road

José Manuel, con la chapa de gobernador electo en las valijas ha salido a la carretera para mostrar la faceta que a él más le gusta: el estadista. Una carta que tiene en la mano y orejea con cariño pensando más en el 2015 que en el futuro cercano.

De gira hoy por Europa y a la cabeza de una nutrida corte de los milagros, el Gallego intenta -dice- "conseguir negocios para Córdoba". Una tarea muy complicada en especial por la dura recesión que azota al viejo continente; es por eso que, y ante el inocultable clima adverso hacia los negocios que encontró, otras cuestiones que antes hubiesen sido aleatorias ahora son centrales.

Por ejemplo: Se arma una importante delegación para terminar en la sede de Iberia empujando para que se mantengan los vuelos directos Córdoba-Madrid. ¿Esa tratativa no se podía hacer en la Argentina, o charlarla con el embajador de España en Buenos Aires? ¿Era necesario cruzar el mar y apoltronarse en las oficinas centrales de la empresa para conseguir esto? A todas luces si se plantea que se viajó para eso es una exageración, cuando no una sobreactuación.

Otro ejemplo: Como parte de sus encuentros de alto nivel, De la Sota se reunió también con los directivos del Banco Santander para interesarlos (eso dice la crónica periodística) en créditos para viviendas en nuestra provincia. Sospecho que a los banqueros ibéricos, después de haber estado en el ojo del huracán sub-prime y aún en medio de un mercado inmobiliario español en plena crisis, el convite del gobernador electo les debe haber parecido tan poco atinado como que le regalen una radio a un sordo; pero allá anduvo nuestro José Manuel quizás más de vacaciones que comprometido con la misión comercial.

Es por eso que no es poco arriesgado pensar que en lo concreto este viaje, además de darle una interesante cobertura periodística para un tour que no es otra cosa que una -cara- salida entre amigos, le ahorra a De la Sota algunas definiciones que están pendientes al interior del PJ (nacional y local), otras que tienen que ver con su posicionamiento con respecto a Cristina, y además empieza a funcionar como un ejecutivo paralelo -pero sin desgaste de gestión- que le pone los pelos de punta a más de un schiarettista.

Seguro que en diciembre próximo cuando asuma, comenzará otra historia, pero... quién le quita lo viajado.

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