Un 16 de septiembre, te quisieron matar Atilio, por laburante, por peronista, por no ser un burócrata más.
Te quisieron matar por confiar en el triunfo del pueblo y por revolucionario.
Pero fallaron Atilio, porque aquí estás ahora, entre nosotros, coloreando las banderas, agitando las gargantas, preparando con tu ejemplo el camino de la definitiva liberación.



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