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08 noviembre 2011

Las penas son de nosotros, las reservas petroleras son ajenas

Con bombos y platillos la empresa española Repsol ha anunciado el hallazgo en Loma de la Lata de un importante yacimiento de petroleo y gas, tan importante es que hoy por hoy representa un tercio de las reservas de la empresa a nivel global.

Apenas girados los boletines de prensa de la petrolera, las acciones de la misma se dispararon en la bolsa de valores de Madrid, como promesa de una bonanza sorpresiva para una plaza sumergida desde hace meses en medio de una crisis económica que no deja de pegar duro en Europa y particularmente en España.

De este lado del charco se confirmaron algunas ideas que andan circulando desde hace más de 15 años, como por ejemplo que hacía falta prospección, tarea que se había abandonado casi desde el momento mismo de la privatización de YPF, para dedicarse casi exclusivamente a la tarea de extracción sobre pozos abiertos o sobre zonas donde la antigua empresa estatal argentina ya tenía estudios realizados. La otra certeza confirmada es que el actual modelo petrolero, vigente en el país desde los años 90, garantiza enormes ganancias a las empresas extranjeras y deja poco para el país, en especial cuando esto se mide en términos reales, donde debemos incluir hasta el impacto ecológico de estas explotaciones.

Dicho impacto no es menor ni es desdeñable ya que estamos hablando de que el yacimiento de Vaca Muerta es de hidrocarburos no convencionales y su extracción poco tiene que ver con la de clásico pozo, sino con una intervención intensiva sobre el terreno, incluyendo en algunos casos importantes inyecciones de agua y arena para que el material pueda ser extraido.

Por otra parte es notorio que en las crónicas periodísticas se subraye la participación del Grupo Eskenazi (Petersen) como si fuese un grupo argentino, cuando claramente esto es imposible, ya que las leyes ibéricas son muy rígidas en cuanto a quien participa de sus empresas de recursos estratégicos. Por eso si bien Repsol es privada debe recibir la aprobación del estado de cada uno de sus inversores a fin de garantizar la españolidad de la firma. Y justamente por eso Eskenazi (Petersen) TAMBIÉN es una sociedad española con domicilio real y legal en la "madre" patria y por lo tanto buena parte de sus ganancias son giradas puntualmente al exterior.

Este celo de los dirigentes políticos españoles de mantener a Repsol como una empresa mayoritariamente local, se expresó muy claramente hace pocos meses cuando la mexicana PEMEX (estatal) quiso hacerse de una parte del paquete accionario de la misma, para lo cual debió explicar detalladamente cómo se iba a realizar la inversión, cuáles eran los límites de su participación y garantizara que el control ejecutivo continuaría en manos de españoles.

Este celo es el que uno desearía para los funcionarios propios, reducidos en muchos casos a modernos cipayos.

4 Comentan sin ponerse colorados:

AntiKK(Antikingkong) dijo...

Lo llevo para mi faisbuk...

Daniel Rico dijo...

estoy completamente de acuerdo con el fondo de la cuestión.

Pero me parese que desbarrancas groseramente con tu comentario final, digno de un nacionalista de LA BIELA.

En vez de seguir con el análisis político, excelente, caes en un reduccionismo inocente que pretende dar cuenta de una situación política en dos renglones pletóricos de voluntarismo.

Los funcionarios españoles no son nacionalistas, responden a intereses corporativos de empresas españolas, partiendo de una relación de fuerzas que no les permite a los funcionarios argentinos hacer lo mismo. De hecho, la maniobra de Eskenazi es lo mas lejos que se puede ir dada la estructura jurídica de las privatizaciones.

Los Wikiliks muestran que hasta loa yanquis entendieron que el gobierno no practicaba un "capitalismo de amigos", como sostiene la derecha nativa, sino que buscaba faborecer a los grupos locales en sectores estratégicos, a pesar de las restricciones jurídicas que dejo de herencia el menemismo.

Un placer leerte, saludos!

Tux dijo...

Daniel: Finalmente, vivimos en una sociedad capitalista donde sin dudas las corporaciones marcan el rumbo del grueso de las políticas económicas, eso es cierto.

Ahora, por otra parte hay una cantidad de leyes a las que se les puede poner el mote de nacionalistas, pero que claramente ponen por delante el interés nacional del conjunto por encima del interés de las corporaciones.

Son leyes que por ahí pertencen a otro tiempo del capitalismo, donde el proteccionismo sobre determinadas áreas no era mal visto por el poder económico ya que no le significaban un obstáculo e incluso le pueden haber servido para su propio desarrollo.

Hoy esas leyes les pesan. Pesan en España donde la discusión sobre el ingreso de PEMEX a Repsol ha sido intensa (auqnue nulamente reflejada en la prensa argentina) y donde el debate se centró en la "españolidad" de la petrolera. En realidad a los empresarios ibéricos realmente les gustaría que les saquen de encima estas prohibiciones ya que por el estado actual de Repsol meter plata de inversores extranjeros le vendría más que bien. Afortunademente -creo yo- en España hay funcionarios políticos al que este tema de tener una petrolera de bandera les interesa y han propuesto controles mayores para evitar que esto se pierda.

Algo parecido a sucedido en México, donde el ingreso de Repsol a áreas de explotación de Pemex ha sido observada por muchos diputados de ese país y han dicho que es directamente anticonstitucional, porque la constitución mexicana deja claro que la explotación de hidrocarburos puede ser realizada solamente por Pemex.

Nuevamente aquí hay un choque de intereses contrapuestos, el de un importante sector de la política y de la población que quiere mantener vigente un precepto constitucional muy sentido y por otro el de los ejecutivos de la petrolera que hace rato vienen buscando "flexibilizar" ciertas condiciones legales para permitir el ingreso de nuevos "jugadores" a la empresa, sin que importe su nacionalidad.

En medio de esto, en el contexto general de la industria a nivel mundial, hay un aumento de las presiones para que se transnacionalicen las petroleras, que las estatales (que hay muchas)aflojen un poco, se abran a nuevas sociedades comerciales o entren en proceso de tercerización o directamente de privatización.

¿Por qué se da esto? Primero, lógicamente, por la ley principal del capitalismo: avanzar en la concetración del capital.
Segundo, porque las empresas privadas ya han agotado (o están en proceso de agotar) el grueso de sus explotaciones "seguras" en tierra firma y les van quedando las de riesgo, que por lo general son en áreas de dificil acceso, como por ejemplo el mar. Las únicas empresas que mantienen amplias áreas en tierra firma con perspectivas importantes son... las estatales. O sea que para la industria privada este asunto de meter mano a las empresas públicas es de importancia central.

Daniel Rico dijo...

Excelente exposicon Tux.

saludos!