Durante años miles de argentinos peleamos para que la vieja Ley de Medios pergeñada durante la última dictadura militar fuese cambiada por una legislación democrática, amplia, que combatiese el monopolio ideológico-comercial y la regla del pensamiento único. En el 2009 finalmente festejamos con alegría que la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual era promulgada conteniendo buena parte de las reivindicaciones que un amplio espectro de referentes sociales, políticos, medios comunitarios y ONGs venían impulsando.
Ahora, acercándonos a los dos años de haber arrancado, la reglamentación y las distintas regulaciones que van surgiendo alrededor de la LSCA son a veces desconcertantes por no decir muy descorazonadoras. A la buena nueva de que se han comenzado a licitar las frecuencias de TV Digital en partes iguales para privados y organizaciones sociales/no gubernamentales, se le sumó la decisión -¿administrativa?- de que los canales comunitarios deberán pagar para acceder a las licencias hasta $140.000.
Esto es una verdadera burla al espíritu de quienes impulsaron la LSCA y también para aquellos que escribieron con enorme esfuerzo y acompañados de muchísimo debate el texto y los articulados de la norma, porque se le exige una importante inversión a organizaciones que no tiene espíritu de lucro.
En el fondo cuando se avanza con este tipo de trampas y con otras que han terminado abriéndole ventanas de excepción a grupos concentrados afines al poder (como en el caso de Telefónica - Telefe) se carga un revolver leguleyo con silenciador y se lo dispara hacia el corazón de una ley que desde el vamos propuso abrir la jugada para que se escuchen todas las voces.
De más está decir que este ataque no figura en el chart noticioso de los medios oligopólicos, por eso hago votos para que la mayoría de aquellos que dieron la batalla hace dos años no se queden de brazos cruzados y le reclamen a la Autoridad Federal para que revea los cánones impuestos a los medios comunitarios y que esta injusta situación sea revertida a la brevedad.
Queremos la ley completa, sin cercenamientos ni oportunistas limitaciones.
Queremos la ley con la letra y espíritu con que se votó.





