Redes sociales

30 agosto 2011

Pluralidad de voces, para los secos también


En el post anterior dejábamos constancia de que Gabriel Mariotto firmó las resoluciones 685 y 686/2011 en donde exige el cobro de hasta 140 mil pesos por las licencias de televisión sin fines de lucro. Esta resolución esconde detrás de su fachada burocrática una definición ideológica sobre cuál debe ser el espacio para las emisoras comunitarias y un intento burdo de acotar su desarrollo.

No faltan quienes tratan de justificar esta resolución planteando cuestiones como la sustentabilidad de estos medios y usando argumentos del estilo "Si no tenés $140.000 cómo vas a sostener un canal de TV". Esta visión, abreva no solo en el desconocimiento de cómo se mueven los medios alternativos sino que también encierra una postura mercantilista que se da de cabeza con la definición de lo que es "comunitario" y lo que es "sin fines de lucro".

Aunque parezca extraño para los distraidos, en la Argentina existen una buena cantidad de televisoras de este tipo, que se sustentan desde hace años y transmiten regularmente, sin que por ello puedan juntar varios miles de pesos para satisfacer una limitación impuesta desde la Autoridad Federal. Medir con la misma vara a las empresas mediáticas comerciales y a las iniciativas sociales-colectivas tiene un solo destino: asegurar el aire y el cable a los más poderosos. A esta historia ya la hemos vivido antes en otros campos e incluso ha llegado al paroxismo cuando se confundió a medios estatales con medios privados y se los trató (y se los trata) como si su fin fuera exactamente el mismo: obtener rating y multiplicar ganancias.

Por otra parte, mientras se tienden alambrados para impedir que la riqueza de posibilidades que abre la nueva Ley de Servicios Audiovisuales se expanda hacia novedosos actores sociales, por el otro se autorizan señales, como la llamada "360", propiedad de Electroingeniería, para que acceda rápidamente a la grilla de canales de la TDT sin haber participado de licitación alguna, e inicie su carrera comercial sin otro apoyo que su cercanía con el oficialismo.

La pregunta es ¿si no tengo dinero mi voz no entra dentro del ideal de la "pluralidad"? ¿Lo que se trata de ampliar es el espectro de opiniones y visiones de la sociedad o acotar la opinión solo a aquellos que tienen la capacidad económica para comunicarla?

En el tintero queda otra cuestión no menos importante, y que seguramente le debe dar urticaria a más de un funcionario pero también a los administradores privados: de acceder a una licencia los medios comunitarios podrían exigir el cumplimiento de la ley y ser incluidos obligatoriamente en la programación de los cables... Y ya no estamos hablando de Paka-Paka o de algún canal de noticias, sino de meter entre los hilos del coaxil una Argentina que muchos hace décadas que no quieren ver.