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14 enero 2012

La receta de papá

Desde el momento que asumió Ramón Mestre (h) ha mostrado que está decidido a usar los primeros meses de su gestión en una batalla sin cuartel hacia el sector al que todos apuntan como la principal fuente de problemas y déficits municipales: los trabajadores y las empresas estatales dependientes del Palacio 6 de Julio.

La confrontación, planteada como si fuera una guerra de baja intensidad pero sin cuartel, tiene en el orillo la vieja marca del padre del actual intendente, don Ramón Bautista Mestre, quien aparte de haber hecho despliegue de mano dura cuando estuvo a cargo del municipio cordobés primero y de la provincia después, llevó sus "habilidades" al pináculo del paroxismo cuando fungió de Ministro del Interior en los aciagos días de a fines del 2001, dejando un tendal de muertos, heridos y detenidos a lo largo y ancho del país, cuando la represión fue la última arma del desfalleciente gobierno de De la Rúa para tratar de evitar lo inevitable.

Ahora, su hijo parece compelido a seguir por el mismo camino usando la receta de papá para quedarse con toda la torta o quemarla definitivamente en el intento. Todos los frentes posibles de conflicto están abiertos en medio de este caluroso enero. Pago de salarios con atrasos, recortes de horas extras y jornadas extendidas recalientan las cosas con el SUOEM, mientras que en la CRESE (recolección del basura) el paro por tiempo indeterminado ha sido declarado hace pocas horas después de que, en una llamativa sobreactuación, Mestre prefirió contratar una empresa privada para romper el trabajo a reglamento de sus trabajadores en vez de poner ese dinero en la reparación de los 35 camiones que con problemas menores están parados y esperando un mecánico.

De más está decir que a estas situaciones ya las vivimos antes en Córdoba, al punto que hay situaciones calcadas, como toda la operatoria que llevaron adelante hace unos años atrás, primero Angeloz y después Mestre padre, para destruir la Empresa Provincial de Obras Sanitarias (EPOS - agua), dejándola sin elementos básicos de trabajo, sin camiones ni combustible, con el solo objetivo de vaciar a la empresa y entregarla a una multinacional, cuyos generosos "retornos" para los funcionarios se inscribieron en la larga lista de coimas que le dieron a la década del '90 ese Je ne sais pas que tan vívidamente recordamos (algunos).

Mestre (h) ha puesto en juego buena parte de su capital político en esta pulseada, de su triunfo o fracaso dependerán los 4 años de gestión que quedan por adelante, pero además, además de su fortuna personal, también se pone sobre el paño de las apuestas la posibilidad y las esperanzas radicales de volver por su lugar de segunda fuerza provincial y hacer yunta en el perfil neoliberal tardío con José Manuel De la Sota, una fórmula que siempre ha garantizado pingües ganancias -políticas y de las otras- para sus protagonistas.

1 Comentan sin ponerse colorados:

profemarcos dijo...

Si es Bayer es Bueno!