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18 marzo 2012

Adios camioncito, adios

No hay que rastrear entre los dinosaurios para encontrar neoliberales que aplican como si fueran nuevas las recetas que fracasaron en los 90. Ni siquiera hay que salir del barrio ni de nuestra ciudad. Aquí lo tenemos a Ramoncito Mestre que ha aplicado en la tercerización de la CRESE toda la experiencia acumulada para construir un estado más pequeño, más ausente y menos inteligente.

Mestrito ha buscado una empresa que estaba brindando un servicio al nivel de las privadas y que incluso había incorporado reformas interesantes como la clasificación de la basura. Después se encargó de potenciar todas las facetas negativas de la misma y por distintos conflictos artificiales -como negarse a pagar el canon o dejando sin repuestos a los talleres de reparación propios- consiguió que el servicio se resintiera por varias semanas. Esto reavivó la larva de la privatización presentada por muchos como la "única" salida.

El siguiente paso fue generar una instancia ilegal (aunque avalada por la justicia) para poder entregar la empresa mediante una chicana judicial: la tercerización. Este sistema garantizó un trámite expeditivo para liquidar la empresa y ponerla en manos de empresarios amigos, armando pliegos de condiciones a medida.

Inmediatamente se difundió en los medios una parodia de licitación donde todos sabían dos cosas importantes: quienes ganarían y que el precio que terminaría pagando la muni sería superior al que pagaba ahora. Ambas cosas se dieron con exactitud asombrosa, transitando por un camino que ya vimos tantas veces, incluso con la privatización del servicio de agua que los gobiernos radicales concretaron durante los 80 y 90. Ahora solo faltaba el broche de oro ¿qué hacer con el patrimonio de la CRESE? ¿Qué sería de su maquinaria y camiones...?

La respuesta ya está en marcha, los 72 camiones compactadores se han hecho humo, o mejor dicho, los han hecho plata, los han vendido este sábado, entre gallos y medianoche, haciendo abuso de la más absoluta de las discrecionalidades, sin convocatoria pública, sin valuación oficial y -lo que es peor- sin tener la menor idea hasta el momento, de a cuánto se liquidaron estos vehículos especializados.

Seguramente Menem, Dromi y Mestre padre estarían muy orgullosos del pichón de garca que les salió Ramoncito, y que tan bien aplica el Decálogo Menemista de Reforma del Estado.

1 Comentan sin ponerse colorados:

Mauro A. dijo...

Solo para agregar:

http://veintitres.infonews.com/nota-4328-sociedad-La-basura-mas-costosa.html