Redes sociales

12 junio 2012

Las madres de Ituzaingo y el juicio a la contaminacion.

Un amigo del blog publicó esto en facebook, nos tomamos la libertad de robárselo y lo colgamos aquí, porque nos parece que es muy apropiado para mostrar lo que muchos sentimos frente al juicio que se lleva adelante en Córdoba por las fumigaciones en Barrio Ituzaingó. Y lo hacemos también porque Fidel Ruiz fue un gran tipo.
El de la foto es nuestro viejo, para quienes no lo conocieron se llamaba Fidel Ruiz. A los 20 años llegó a Córdoba proveniente de Salta, trabajó en la Fábrica Militar de Aviones y fue dirigente de ATE en los 70. Posteriormente se recibió de contador público, fue miembro de la Asamblea por los Derechos Humanos durante la dictadura y durante los años 80 militó en el Partido Comunista.

En el 81 compró junto a nuestra madre nuestra vivienda familiar en Bº  Ituzaingó, que por ese entonces era un barrio obrero, casi todos trabajaban en la fabrica Fiat; Perkins, Thompon Ranco; Materfer o alguna otra.

Escribimos esto porque nuestro padre falleció el 29 de agosto del año 2007 victima de un cáncer de mandíbula. Entre que se diagnosticó el cáncer y que falleció pasaron 45 días; en el medio se sometió a una cirugía en la que le sacaron la mandíbula.

Desde que falleció nuestro papá pensamos en cual habría sido la causa de su enfermedad, siempre pensamos en un plano personal, desde lo psicológico hasta lo físico. Es muy difícil pensar que un tumor que crece dentro de una persona sea una enfermedad que afecte a un grupo de personas producto de la contaminación. El cáncer te pone introspectivo, te hace revisar las señales que esa persona dio o no de la enfermedad que se incubaba en su interior.

Pero sucede que nuestro viejo, como nuestra familia vivimos 30 años en Barrio Ituzaingó, entonces comenzamos a mirar a los vecinos y a escuchar con más atención las historias que suceden.

Mi madre nos contó que en nuestra cuadra cinco vecinos, la mayoría hombres enfermaron o murieron de cáncer. De la lista conocemos al vecino de la casa de atrás llamado Manolo, a Lucho, a Félix y a Sandra que falleció a los 42 años de cáncer de mama. A dos cuadras de casa enfermó Paola de un cáncer cerebral, que vivió toda su vida en el barrio y que afortunadamente se esta recuperando.

Quienes miraron lo que le pasaba a los vecinos fueron las madres de barrio Ituzaingó; gracias a su lucha se está desarrollando el juicio contra los fumigadores que seguramente abrirá mas puertas para poder desentrañar porque se juega de esta manera con la vida y la salud del pueblo.

Muchos en el barrio se enojan con estas mujeres por que tienen miedo de que sus viviendas pierdan valor. Lamentablemente la contaminación te agrede de manera silenciosa y lenta, y por ser imperceptible para muchos vale más la casa propia, que es producto del trabajo de toda una vida que la salud.

En el momento que nuestro padre enfermó no tuvimos tiempo de pensar en las causas; cuando falleció no lo relacionamos con la contaminación porque centramos nuestras energías en apoyar a nuestra madre.

Ahora vemos el error que cometimos y por eso apoyamos con todas nuestras energías a las mujeres que en mi barrio pudieron ver más allá de su propio dolor.

El día de la sentencia vamos a llevar la foto de mi viejo, para que las victimas de la contaminación tengan rostro y sean reconocidas como vecinos. Lo que esta en juego no es un debate abstracto, sino que tiene que ver con la forma en que estamos contaminando el lugar donde vivimos; que no tiene que ver solo con no tirar un papel al suelo o reciclar la basura sino con algo mas profundo, que es controlar a las corporaciones, sectores económicos concentrados y a los estados para que pongan por encima de los grandes intereses la salud de todos.
Juan Pablo Ruiz - Maria Laura Ruiz

1 Comentan sin ponerse colorados:

Mariano T. dijo...

La verdad es tentador que alguien le encuentre sentido a la muerte, y explicación a un cancer determinado.
No estan apoyados por estudios hechos con gran número de datos. En EEUU los que tienen contacto cotidiano con agroquimicos no tienen una tasa de mortalidad o morbilidad por cancer mayor al de la población no expuesta. Y es un estudio de 50.000 casos.
Pero una persona que sufre una pérdida tan dolorosa, siempre va a buscar una causa, un sentido, "porqué mi papá entre tanta gente tuvo que agarrarse esta enfermedad de mierda?"
Vino un chanta y le dio una explicación. Ahora esta mas tranquila.