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31 julio 2012

Rotos espejitos de colores, rotos


Pasan los años y De la Sota se reinventa a si mismo para repetirse una y otra vez. En el medio, un tendal de spots publicitarios han jalonado su carrera para llenarla de espejitos de colores que encadilaron electores pero que nos costaron millones de pesos a los cordobeses.

Hoy muchos de esos espejitos se han roto con el vendaval de la realidad. La otrora famosa y muy requete-recontra-neoliberal reforma del estado que DLS llevó adelante durante su primer período de gobierno le ha estallado en su sonriente cara. Y aunque no es la primera vez que esto sucede bueno es recordar que cuando se implementó esta descomunal estafa muchos sabíamos -y lo dijimos en las calles- que la reforma, sumada al lastre de las jubilaciones de privilegio que caracterizaron a las gestiones de Angeloz y Mestre, hipotecaban el futuro de la Caja. Y el futuro llegó y no deja de llegar.

 Los miles de trabajadores del estado que el gobernador jubiló de manera anticipada por aquellos años y que le sirvió para pararse bien frente a las elecciones del momento ahora se han transformado en una pesada carga que solo se puede levantar con los aportes que el estado nacional debería enviarle. Estos dineros hoy parecen lejanos, y quizás esté todo atado al tira y afloje que hemos visto en años anteriores y que invariablemente ha terminado con el gobernador cordobés alineado con el gobierno nacional pero potenciando su imagen como referente opositor en el andarivel derecho del PJ,

Como decíamos al principio en Córdoba estamos llenos de anuncios auspiciosos inconclusos, de obras monumentales sobrefacturadas pero apenas utilizables, y de actos de administración que solo han beneficiado a unos pocos pese a presentarse como "soluciones de fondo". 

Basta con levantar la cabeza y hacer memoria para encontrar proyectos hídricos planeados y nunca concretados que han condenado a buena parte del interior provincial a vivir pensando de dónde sacar o traer agua; plantas distribuidoras de gas que no distribuyen nada; una banca pública provincial desmembrada y anulada como motor de desarrollo provincial; una EPEC jaqueada por el costo (de construcción y mantenimiento) de una central eléctrica impagable (la de Pilar); un faro que nunca guió a barco alguno pero que iluminó el retorno del Gallego; una Terminal de Ómnibus que en el apuro pre-electoral fue tan mal hecha que repararla y hacela funcional sale más de 30 millones de pesos; rutas viejas e intransitables en el interior y un camino nuevito (el del Cuadrado) que se deshace como si fuera de azúcar cada vez que llueve fuerte; una Agencia Córdoba Ambiente que protege a los que depredan el monte nativo y despide en masa a sus inspectores; un Código de Faltas presentado como garantía de seguridad pero que se lleva a cientos de pibes a dormir en las comisarías cada fin de semana, solo para cumplir con una cuota; hospitales -viejos y nuevos- vaciados hasta lo indecible mientras la salud privada es beneficiada con decenas de contratos para brindar servicios desactivados en el ámbito público; planes de vivienda para "la clase media" que a pesar de ser ámpliamente publicitados, en 7 años solo han entregado el 1,66% de las casas prometidas.

A la vista está que la lista es interminable, pero el común denominador de todo el asunto es que sirvieron como trampolín para una candidatura o para una reelección y que salieron muchísima plata conseguida a fuerza de endeudar al erario público a niveles fulminantes. 

Por eso ahora la pregunta que nos desvela es ¿cuánto nos costará la pre-candidatura presidencial del Gallego?

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