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23 agosto 2012

Córdoba: Represión otra vez


Hoy ha sido otro día negro en Córdoba. Negro por el nivel de represión que se ha ejercido en las calles y negro por el cuadro de situación que se ha planteado hoy a punta de itaka y balazos de goma.

En lo concreto, y más allá de ninguna especulación política particular, el nivel de violencia que desplegó hace unas horas en las calles la policía de Córdoba ha sido impresionante, pricipalmente por lo sorpresivo de su accionar ya que casi sin mediar ningún problema relevante, arremetió ferozmente contra los manifestantes en un momento donde reinaba la calma.

A esta altura de los acontecimientos y después de casi 30 años de democracia donde la represión ha sido una constante de los gobiernos tanto de la UCR como del PJ, ya sabemos que nada es gratuito y que semejante dispositivo de ataque por parte de las fuerzas de "seguridad" no fue desplegado porque si. Mientras los comisarios a cargo de la represión llaman la atención sobre lo que ellos consideran una cantidad desmedida de bombas de estruendo (de los manifestantes), a nadie se le ocurre preguntar de dónde aparecieron tantos cascos, escudos, vehículos, postas de goma y gases cuando nada hacía presagiar que esta sería una marcha especialmente agresiva.

Es evidente que aquí lo que hubo fue una señal muy clara de De la Sota, cuyo mensaje si bien no es demasiado complejo contiene gestos hacia varios destinatarios.

El primero de esos destinatarios son los gremios estatales, el gobernador les ha hecho saber que va a sostener su reforma del sistema jubilatorio provincial sin dudas ni medias tintas, y que no le calientan demasiado los costos políticos de la represión; por lo que si tiene que correr a los trabajadores una y otra vez desplegando la guardia de infantería y el ETER lo va a hacer. A su favor cuenta con que la imagen de los gremios estatales está muy desgastada ante la opinión pública, por eso pegarles -por el momento- no lo va a esmerilar especialmente y quizás hasta le sume algún puntito. Por otra parte cuenta con la tranquilidad de que en otras oportunidades se han dado hechos similares, y la burocracia que conduce los sindicatos más grandes (UEPC y SEP) ha sido sumamente flexible y condescendiente con De la Sota y jamás se ha roto el diálogo con ellos. El pragmatismo de varios secretarios generales hace que tengan los pies en más de un plato, pero teniendo siempre claro que quien decide sobre la cotidianeidad de sus afiliados está en el Panal y no en Buenos Aires, por eso algunos dirigentes hacen votos de fidelidad kirchnerista, pero a la hora de los bifes terminan arreglando con el Gallego sin demasiados escrúpulos.

Hacia el gobierno nacional también hay una señal, porque tener a Córdoba convulsionada por las pantallas de la tele no le suma nada a la Casa Rosada. Se percibe en ese sentido que entre los funcionarios provinciales existe cierta especulación teniendo como base el reciente conflicto en Provincia de Buenos Aires, donde buena parte de los costos del anuncio sobre el desdoblamiento del aguinaldo terminó siendo absorbido más por Cristina que por Scioli. La represión tambien puede ser vista como una carta de presión importante en el marco de los tira y aflojes con el ejecutivo nacional. El problema es que en Córdoba De la Sota ha optado por pararse desde el PJ en abierta oposición a CFK, lo que le da un matiz diferente a la situación de Córdoba en relación a la bonaerense; pero con el agregado de que en la provincia los niveles de popularidad de la presidenta y especialmente del "gobierno central" no tienen nada que ver con los índices de la provincia de Buenos Aires.

1 Comentan sin ponerse colorados:

Mariano T. dijo...

Pero es la "armonizacióN" que le piden para mandarle lo que le deben.