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26 agosto 2012

De la Sota redobla la apuesta represiva

Central Deán Funes
Hoy domingo, aproechando la inactividad del fin de semana, más de 100 policías allanaron el complejo de la Central Deán Funes de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) a fin de rastrear elementos que se podrían haberse utilizado en la marcha contra el ajuste donde fue detenido un trabajador de esa dependencia.

La nota periodística de La Voz de Interior de forma bastante breve y escueta titula que en dicho allanamiento se encontraron bombas de estruendo, dando por cierta, como siempre la versión de la policía. (nota aquí)

Ahora, más allá de lo que diga La Voz hay varias cosas para resaltar sobre esta nueva movida realizada desde la gobernación:

- De la Sota está decidido a avanzar en el camino que emprendió la semana pasada. El ajuste para su administración es la única salida que tiene a mano y para implementarlo debe intimidar a los trabajadores que han resistido una y otra vez a su modelo.

- Esta operatoria del allanamiento no es nueva, ya fue realizada en otras ocasiones y su único objetivo es meter miedo, empezando por Luz y Fuerza, pero dando una clara señal hacia los otros gremios estatales.

- Lamentable la actitud de La Voz del Interior y de prácticamente todos los medios "grandes" de Córdoba que recién después de varias horas de ocurrido el allanamiento publicaron una nota breve dando pocos detalles de lo sucedido. Nadie me quita la íntima convicción de que estos medios han sido cómplices del gobierno provincial, acallando lo sucedido para no generar solidaridad ni ninguna movida en un día domingo. 

En lo personal en este momento siento vergüenza e impotencia, porque vivo en una provincia donde la policía tiene una larga historia de armar camas y donde parece que es su personal quien escribe ciertas crónicas periodísticas... o retrasan su publicación adrede. Algo parecido pasa con la justicia que ha construido el PJ cordobés durante todos estos años de gobierno (los radicales también hicieron lo suyo), con jueces adictos hasta el fanatismo, con fiscales que solo investigan lo que les dejan -o les ordenan- investigar y con una marcada tendencia a eximir de culpa y cargo al poder mientras somete a los laburantes que se rebelan a largos procesos que duran años, orientados a acallar sus reclamos antes que prevenir o castigar algún delito.

Córdoba, la tierra de los abogados y los doctores, el espacio intelectual de una de las universidades más antiguas de América, cuna de la Reforma Universitaria y del Cordobazo, tiene su otra cara, la ultramontana, la conservadora, la que aborrece el cambio y la que establece que solo el poder del dinero tiene derecho a ezpresar su parecer y definir el destino de esta provincia.

Es doloroso darse cuenta -otra vez- que la baraja viene con estas cartas -otra vez-; pero como siempre cuando en Córdoba se redobla la represión la respuesta ha sido ponerse de pie y dar la batalla, porque finalmente de eso de trata: apretar los dientes y pelearla hasta cambiar el rumbo de esta historia.

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