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20 agosto 2012

Vigilia: Esperando el Fallo del juicio por las fumigaciones


Hoy, esta hora se está desarrollando una vigilia frente a los Tribunales de la provincia esperando a que mañana martes se conozca finalmente el fallo en el llamado "Juicio a las Fumigaciones" que se desarrolló en Córdoba. (nota periodística sobre la vigilia aquí)

Este juicio cualquiera sea su resultado final tendrá un enorme valor porque ha servido para poner en discusión cómo se cultiva, se fumiga y se cosecha soja hoy en la Argentina.

Por primera vez se han escuchado en una corte a técnicos y científicos exponiendo sobre el impacto nocivo del uso masivo de buena parte del paquete de agroquímicos con que se rocían millones de hectáreas en todo el país y países limítrofes. También hemos visto desplegado el poder de lobby de la industria química y de transgénicos, exponiendo sus argumentos ante la justicia, pero también tratando de acallar las implicancias de este juicio y -como siempre- tildando de ignorantes, fundamentalistas o ilusos a quienes se han plantado muy firmes ante a su poder, no solo con voluntad sino también con argumentos.

Lo que finalmente los jueces dictaminen deberá tener su correlato en la vida, no solo por la sentencias que se puedan dictar o no sobre aquellas personas que quebrantaron las regulaciones sobre cómo y cuándo se debían realizar las fumigaciones, sino también para replantear varias normativas vigentes que -de acuerdo a los testimonios- son insuficientes e inadecuadas.

En este proceso han quedado al descubierto llamativas improvisaciones, complicidades del poder y un profundo desprecio por la vida de los ciudadanos no solo de los productores sino también de los organismos nacionales y provinciales que debían garantizar el cumplimiento de las leyes.

Una vez más frente a la magnitud de este problema, fueron un grupo de madres las principales impulsoras del juicio. Ellas casi solas, se pusieron de pie y enfrentaron no solo el escarnio de sus vecinos (que les achacaron hacer caer el valor de sus propiedades mientras crecían los casos de cáncer en todo el barrio), sino también al poder de una de las industrias más influyentes del momento, y a decenas de periodistas y medios comprados que se encargaron de desinformar -cuando no de ocultar- lo que estaba pasando en Barrio Ituzaingó.

Esperemos que mañana los jueces se expidan en defensa de la vida y el medio ambiente, y que asi finalmente sea justicia.

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