Redes sociales

05 septiembre 2012

El fútbol que le gusta a José Manuel


Se acerca el partido de la Selección Nacional en el Estadio Kempes y la utilización del evento para la proyección de la candidatura presidencial de De la Sota es una referencia tan inevitable como la articulación -al menos mediática por el momento- de un bloque de derecha lanzado a la disputa de un espacio político vacante.

Y aquí se plantea una disyuntiva a la hora de describir lo que sucederá mañana en la cancha y en particularmente en las tribunas del viejo Chateau, porque en realidad se nos amontonan una serie de ideas sobre distintos elementos que vienen rondando la política cordobesa desde hace un tiempo.

La primera y más inevitable es la utilización de un evento futbolístico como este para enmarcar un hecho de trascendencia política evidente. La vidriera elegida no es menor, se trata de un partido de eliminatorias para el mundial y aunque la TV Pública no enfoque ni una sola vez hacia el palco de autoridades, ni muestre las caripelas allí reunidas, es indudable que semejante desembarco no va a pasar desapercibido y tendrá un lugar en casi todas las crónicas del día siguiente.

Y aquí hacemos una breve disgresión solamente para subrayar un hecho aleatorio pero no menor, el delasotismo ha encontrado en estos últimos tiempos un espacio impensado para articularse políticamente a través el fútbol. Con habilidad, uno de sus hombres más experimentados en estas lides, Emeterio Farías, le ha brindado al gobernador una y otra vez la posibilidad de mostrarse en estadios repletos, y hasta el último clásico -bastante forzado por cierto- entre Belgrano y Talleres, tuvo condimentos tan políticos en la previa, que requirió de operaciones equivalentes a la conformación de una lista provincial. De hecho hasta se tuvo que tapar la creciente violencia en las canchas de la Liga Cordobesa que justo el fin de semana anterior al clásico tuvo dos muertos y un herido de bala. La noticia, que en cualquier otro momento hubiese tenido trascendencia nacional se puso en los medios locales pequeñita y perdida entre las miscelaneas informativas porque "nada de nada" podía opacar o retrasar un show que José Manuel necesitaba en un momento particular de la provincia.

Ahora, volviendo al tema principal, ya está confirmado que además de De la Sota, Scioli, Sergio Massa y Mauri Macri, asistirán al partido y quizás hasta se animen a hacer una ola (en más de un sentido). La Voz del Interior ya ha enmarcado la cumbre en otro paso de la "campaña Anti-K" del Gallego (tal como pueden apreciar en la foto que encabeza este post). De esta forma lo que se perfilaba como una campaña presidencial individual (de De la Sota) ahora se transforma en una especie de cruzada donde convergen varios aspirantes a cargos ejecutivos nacionales y provinciales.

Esta mirada seguramente pondrá de la gorra a alguna parte del kirchnerismo, en especial a aquella que no pertenece el riñón del PJ y por lo tanto no compre su lógica. Pero es necesario decir que la superviviencia de De la Sota en Cordoba ha estado directamente relacionada con el oxígeno y la vida que se le dió desde el seno del kirchnerismo mismo. El gobernador cordobés nunca dejó de apostar íntimamente a dar el paso hacia una candidatura presidencia o vicepresidencial y ese fue siempre la zanahoria con que los operadores del oficialismo lo tentaron y disciplinaron. El propio Néstor Carlos dio la puntada final a varios de esos tratos: Él fue quien cerró la puerta nacional al reclamo frente al fraude evidente de las elecciones que llevaron a Schiaretti al poder; Él eligió a Jaime para operar -bajo su estricta vigilancia- los desastrosos armados locales; Él fue quien le abrió los grifos cuando las arcas estaban secas; Él fue quien asoció a su proyecto a De la Sota hace tres años cuando todo indicaba que el Señor del Quincho era intragable para La Rosada. Frente a esto no hay lugar ni para el espanto ni para el alarido tardío.

Como dicen por ahí: A llorar al campito.

0 Comentan sin ponerse colorados: