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04 septiembre 2012

Enrosque


Como una boa constrictor José Manuel de la Sota ha enroscado y deglutido a la mayor parte de los gremios estatales cordobeses, a quienes lleva contenidos y disciplinados a Buenos Aires para que lo apoyen en la audiencia que la Provincia mantendrá con Nación, en el marco de una convocatoria de la Corte Suprema, a fin de encontrale una salida al conflicto por el déficit de la Caja de Jubilaciones de Córdoba.

Casi todos los sindicatos de estatales comparten el convite bajo el compromiso de que si la Nación accede a enviar el dinero que se reclama, el gobierno provincial dejará sin efecto la reforma previsional que se ha sancionado hace pocos días atrás.

Esta promesa, digamos la verdad es una pobre promesa, en especial porque se realiza después de haber obtenido la legislación plicar los recortes que necesitaba la gestión, en un trámite express sin mayores consultas a los afectados y con una clara política de hechos consumados. Además, bueno es subrayarlo, la tasa a los combustibles se queda y hasta contó con el voto favorable del Secretario General del S.E.P. y legislador oficialista, José Pihen, pese a ser un impuesto que claramente impactará sobre el consumo popular.

Lo notable es que al haber obtenido el acompañamiento gremial (incluso de sindicatos que se identifican con el kirchnerismo) el gobernador ha pateado el grueso de los costos políticos del conflicto sobre la admistración nacional y se prepara para cabalgar sobre el caballo que más le gusta usar: el del hombre del interior que resiste el embate del gobierno central.

Por supuesto que si alguien tuviera el tiempo y el interés para revisar las alforjas de esa montura podríamos apreciar que una vez más los recortes en los hechos han recaído sobre las espaldas de los trabajadores, ya que en realidad desde hace años la "armonización" que pide el gobierno nacional se ha venido cumpliendo aquí a mayor rítmo que en otras jurisdicciones, lo que ha institucionalizado un régimen cada vez más regresivo. Por eso es justo decir que en Córdoba desde Angeloz en adelante se cometieron abusos inaceptables sobre la Caja, incluso se sumaron miles de jubilaciones anticipadas de la mano del actual gobernador, pero desde hace un largo tiempo ha sido el mejor y más aplicado alumno de las directivas tecnócratas que igualan para abajo los salarios y los derechos de los pasivos.

Está claro entonces que el problema de fondo poco tiene que ver con el déficit actual, sino que es parte de una pulseada política de largo aliento con un De la Sota decidido a jugarse en el plano nacional enfrentando por derecha al kirchnerismo con plena conciencia de que en esta coyuntura la que más absorbe el desgaste es Cristina. Él tiene poco que perder y sabe, porque ya lo hecho otras veces, que siempre puede volver y recoger piola si la jugada no le sale como el pretende. Lo grave es que cuando terminen las especulaciones, a las consecuencias de las mismas las tendrá que soportar la gente que este momento está en medio de un tironeo entre DLS y CFK, y donde lo que menos peso específico tiene es cuánto cobran o cobrarán los jubilados cordobeses.

El lunes que viene es la fecha clave para ver cómo sigue esta historia, ese día en la Corte Suprema se tratará de avanzar sobre algún tipo de solución, aunque por el momento el panorama es que apenas si será un encuentro formal que tendrá más utilidad política -traducible en algún spot televisivo y radial- que resultados tangibles y menos aún en alguna marcha atrás sobre el ajuste realizado.

Mientras ese día llega hay un sentimiento de creciente disconformidad en la base de los sindicatos de estatales y varios de sus dirigentes tendrán que agudizar sus habilidades para evitar que la calentura se exprese por canales más confrontativos.

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