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16 septiembre 2012

Los derechos no son dádivas


Ayer Esteban Bullrich, dirigente del PRO de Mauricio Macri, planteó que la política de la Asignación Universal por Hijo ha sido un fracaso  y que habría que avanzar hacia otro esquema (Ver nota periodística). Estas declaraciones ayuda a poner al descubierto varias cosas que se han escapado de las agendas del debate pero que hay que remarcar: La primera y es que la puerta para este tipo de concepciones y/o amenazas está abierta desde el principio porque al ser la Asignación Universal por Hijo apenas un decreto presidencial que no está respaldada por una ley discutida y votada por el Congreso, la derecha se siente con el poder suficiente como para amenazar con sacarla y reemplazarla por un "subsidio al trabajo".

Frente a esto es necesario plantear nuevamente que hay que votar la AUH en el Congreso, y de la mano del debate legislativo necesario ampliar el impacto de este derecho, llegando a los sectores que ahora están excluidos; dándole un esquema de reajuste previsible que no dependa del ánimo del Poder Ejecutivo de turno; que se financie con fondos garantizados provenientes de reponer los aportes patronales al nivel que tenían antes del recorte que hicieron Menem & Cavallo; y que este debate se de en el marco de un plan consensuado orientado a derrotar definitivamente los actuales niveles de pobreza e indigencia estructurales que existen en la Argentina.

Tan falso es pensar que a la AUH se la supera con "subsidios al trabajo" que históricamente han terminando siendo procesos de redistribución al revés donde los fondos de la seguridad social (ANSES) van a manos de los patrones; como también es absolutamente retrógrado proponer -como dijo en su reciente discurso Cristina- que sería bueno que las Asignaciones Familiares y la AUH no existieran más a partir de que los salarios fuesen capaces de cubrir la totalidad de las necesidades de los trabajadores y sus familias.

Imaginemos si este mismo criterio se aplicara a las jubilaciones y se dijera que "me gustaría que las jubilaciones no fuesen necesarias porque cada trabajador recibiese durante su vida un salario tal que le permitiese ahorrar para su vejez..." Razonamientos de este tipo no se dicen, pero estuvieron implícitos durante la vigencia de las AFJP y aún lo siguen estando cuando se condena a millones de ancianos a sobrevivir con jubilaciones indignas, dependiendo de la ayuda de sus familiares o proponiendo como "progresistas" esquemas de "armonización" heredadas de los liberales 90, para las cajas provinciales.

Las asignaciones y las AUH no son un privilegio, ni una dádiva del estado, y menos aún un parche coyuntural, son un derecho y una conquista que no pueden entrar jamás en la discusión derogativa de los tecnócratas de derecha ni en la de los pseudo-progresistas.

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