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11 septiembre 2012

Otra vez sopa


Y aquí estamos, otra vez, frente a una de las cíclícas crisis provinciales que llegan a Córdoba con previsibilidad meteorológica. Por supuesto no son crisis que vienen solamente desde afuera sino que tienen un componente local importante y recurrente.

El esperable fracaso de la reunión conciliatoria de ayer en la Corte Suprema, donde la Nación y la Provincia expusieron sus ideas con respecto al déficit de la Caja de Jubilaciones, ha dejado tanta tela para cortar como declaraciones vacías, descalificaciones cruzadas y solicitadas repetidas.

En un post anterior ya habíamos planteado como De la Sota arrastró a prácticamente todos los sindicatos de trabajadores estatales provinciales ha hacerle el aguante en la puerta de Tribunales, los únicos que no se prendieron en esta movida fueron los judiciales (AGEPJ) quienes mantuvieron un posicionamiento bastante digno marcando las responsabilidades tanto de la Rosada como del Panal. El resto de los gremios quedó entrampado en la movida oficial, sin que importase demasiado si sus dirigentes están con el Gallego o adscriben al "proyecto nacional". Unos y otros, delasotistas y kirchneristas picaron el anzuelo, bajaron la temperatura de un conflicto que venía creciendo y le dieron el marco de apoyo que el gobierno provincial necesitaba imperiosamente.

Ahora, que la conciliación fracasó, los gremios se han quedado con las manos vacías y tratan de salvar la ropa convocando a una caravana para el día 18, con abandono de tareas y asambleas preparatorias. Es evidente que han evitado avanzar sobre herramientas más contundentes como hubiese sido un paro con movilización en toda la provincia o un plan de lucha prolongado. Seguramente en los días por venir medirán con mayor profundidad cómo está el ambiente entre los trabajadores de a pie.

Quizás el principal motivo para esta cautela es que De la Sota ha ganado con habilidad el centro de ring, ha cargado con el grueso de las culpas al gobierno nacional y vende a quien quiera oirle que lo suyo es una mezcla de patriada federal y búsqueda de díalogo. Lejos, muy lejos de aquellos que en Capital Federal anuncian el debilitamiento del Gallego, él -por el momento- está firme en su rol de víctima, aprovechando a full el rechazo natural que existe en la provincia frente al "poder central".

En el plano local no faltan quienes piensan que De la Sota ha sufrido un duro golpe, que no solo lo ha desenmascarado sino que también pone en peligro su capacidad de gobernar la provincia en los próximos meses. La verdad que esta visión de "cuanto peor mejor" tiene patas cortas en especial cuando todavía no se perfila una alternativa política clara que alternativice con claridad al oficialismo. Los anuncios de que "todo se va al bombo en 6 meses" los hemos escuchado durante años; los análisis de Salvador Treber (que hemos reflejado aquí en tantas oportunidades) sobre la precariedad de los números de la provincia se repiten una y otra vez; pero la verdad es que también una y otra vez la administración del PJ ha zafado (con sofocones, pero ha zafado).

Frente a esto es inevitable plantear una vez más la centralidad de la política frente a las variables económicas, porque si realmente la hegemonía del partido cordobés es puesta en jaque, dificilmente lo sea solo por motivos estrictamente financieros sino porque se perfile una propuesta política que cale en los gremios y en la población en general.

Miremos sino el caso concreto de los sindicatos conducidos por dirigentes afines al kirchnerismo, ellos tienen experiencia en el tema y conocen el paño, por eso ¿que ganancia tendrían al desgastarse en un enfrentamiento sin cuartel contra De la Sota si saben que mañana puede arreglarse todo con un guiño desde Buenos Aires? Por eso van con pies de plomo, sabiendo quién es el que paga el salario de sus afiliados. Si esto pasa con aquellos sindicalistas que dicen abrevar en otro modelo diferente al del gobernador, imaginen como piensan los que comparten su barco ideológico.

En el radicalismo por el momento no se avizora una desición de confrontar a fondo con De la Sota, sencillamente porque ha grandes sectores del partido que comparten negocios con él, pero además porque hace años que han descartado cualquier vuelo combativo que cuestione más allá de lo cosmético el statuo quo.

El kirchnerismo cordobés amaga con enfrentar al Gallego pero le juegan en contra tres aspectos importantes, el primero es su dispersión y heterogeneidad; el segundo es la cercanía de muchos dirigentes K con el delasotismo y el tercero es que en el tema específico de la Caja de Jubilaciones, la propuesta de "armonizar" que enarbolan es absolutamente antipopular y nadie se traga que poner en pie de igualdad a los jubilados provinciales con los nacionales tenga algo de progresista en las actuales circunstancias. Por eso el kirchnerismo ha adoptado un discurso cuasi testimonial y se ha asentado en una crítica al sistema impositivo cordobés, que sin dudas es el punto más flaco de la administración. Ahora, tampoco es que lo pueden hacer desde algo más que el discurso porque si algo no ha caracterizado al gobierno nacional es su desición de reformular el sistema impositivo argentino.

El juecismo mientras tanto se esfuerza aún por recuperarse del golpe que sufrió en las pasadas elecciones y no termina de ponerse a la altura de las circunstancias. Si bien Luis Juez aprovecha bastante bien subrayando con rojo las grietas que se le abren a las políticas provinciales, todavía falta que el juecismo en su conjunto muestre -en todos los lugares donde tiene legítima inserción política y social- que contiene un proyecto capaz de desbancar al partido cordobés.

1 Comentan sin ponerse colorados:

Pepe Subizar dijo...

Hola Runfla: cómo dirían en el barrio, "Manifestate Demonio" publicó una solicitada que debiera tener segunda parte contestando su propia pregunta.
en http://unblogpeperonista.blogspot.com.ar/2012/09/que-buena-pregunta.html
se escuchan propuestas.
abrazo grande,