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08 octubre 2012

Roca polémico

Pese a que parece moderna esta caricatura de Roca data de 1891. Publicada originalmente en la revista El Quijote es muy gráfica de como ya se percibía en el momento de su mayor poder al "procer". Se ve que tilingos progres hubo siempre

Si hay una persona a quien respeto y admiro dentro del mundo intelectual cordobés es a Enrique Lacolla, un enorme periodista y maestro, cuyos análisis nacionales, internacionales y críticas cinematográficas han servido para abrir cabezas por décadas.

Por eso se me ha hecho tan dificil lanzarme a discrepar con algunos conceptos que recientemente vertió sobre la figura de Julio Argentino Roca en una entrevista a la Revista Matices, que pueden leer completa haciendo click aquí.

En dicha nota fue consultado sobre una parte compleja de nuestra historia y que actualmente está en revisión constante: la actuación de Julio Argentino Roca y su conquista del Desierto.

Mi sorpresa personal fue que allí Lacolla respondió algunas cosas que no solo tienen poco que ver con buena parte de sus propios escritos sino que hasta se contradicen con varios de los análisis políticos contenidos en respuestas previas del mismo reportaje.

De entrada nomás él confronta las críticas a Roca diciendo:
"Frente a la tilinguería progresista, lo defiendo. Tendrá sus defectos, sus fallas, su decadencia. Pero su labor ha sido fundamental para la conformación del país. Frente a ese capital, todas las discusiones y cuestiones que se le suelen dirigir desde la izquierda radical y la izquierda progre, me parecen francamente lamentables"

 Cuándo se le pide una análisis de la Campaña del Desierto, profundiza su visión de la siguiente manera
"Veámoslo en la perspectiva del tiempo. Las cosas se resolvían en base a lanza seca y Remington. No eran tiempos amables, en realidad ninguno lo es." 

Y después agrega:
"Yo quisiera ver a los actuales defensores de los pueblos originarios si se encontrasen en un pueblo de frontera o en un fortín de avanzada a mediados del Siglo 19, cuando tenían que enfrentarse al malón y a las inclemencias de la vida social de la época. Me parece que serían mucho menos humanitarios, moralistas y bonachones con el presente."

Para él, parte del meollo del asunto es la idealización realizada sobre los pueblos originarios por eso completa su visión con una caracterización de la "tilinguería progresista"
(el porgresismo es un...) "Eufemismo cómodo. Se ubica en una postura irreprochable, inatacable, de entereza moral. Y eso, desde luego, te convierte en un crítico a veces útil, muy a menudo molesto, y te lleva también a una parálisis considerable, te imposibilita comprender movimientos de la historia que acarrean inevitablemente justicias pero que son absolutamente inevitables. Esa visión ética pura complica la comprensión de la cosa tal cual transcurre. Y te lleva a una actitud que puede generar confusión más que otra cosa. "

Así planteadas las cosas, recomiendo nuevamente que pasen y lean la entrevista completa, y arranco con algunos aportes disonantes de mi propia -y escasa- cosecha.

En primer lugar soy de aquellos que siempre reclaman contextualizar históricamente los hechos y las personas, pero también trato de estar atento a no caer en lo que creo que Lacolla cae: el relativismo histórico, esto es tratar de suavizar las aristas más complejas de alguien por el solo hecho de que en la época en la que le tocó vivir diciendo  "Las cosas se resolvían en base a lanza seca y Remington".

Si bien la política de exterminio era la posición dominante en el mundo occidental, donde la civilización europea era percibida como la predestinada a imponerse sobre los "salvajes", también es cierto que esa misma civilización occidental establecía ciertos parámetros políticos, humanos y sociales que el propio Roca se encargó de ignorar.  El hecho de que por ejemplo en esta pseudo guerra contra el indio se hayan usado remington y lanza seca, no puede impedir ver que además de eso se recurrió adrede a la infección masiva con viruela para ahorrarse balas. Tampoco puede dejarse de lado que buena parte de los soldados utilizados en la campaña fueron maltratados y robados impunemente por los oficiales que se quedaban con su paga, cuando no por la propia familia del General, cuyos hermanos casualmente estaban a cargo de las concesiones destinadas a alimentar y vestir a la tropa.

Menos aún puede Lacolla pasar por alto que de todas las tierras prometidas a los involucrados en su conquista solo se cumplió con entregar las decenas de miles de hectáreas que reclamaba la oligarquía financista de la aventura, mientras que las pequeñas chacras que debían otorgarse a los soldados se ubicaron en zonas alejadas y hostiles con el solo fin de obligarlos a vendérselas a los terratenientes.

Como si fuera poco Roca, fiel representante de los intereses permanentes de su clase, reinstauró de hecho la esclavitud al entregar a los aborigenes prisioneros a las familias "principales" de las ciudades más importantes del país. Poco le importó al conquistador el legado de la Revolución de Mayo, expresada en la libertad de vientres decretada en 1813 y menos aún le preocuparon las voces que en ese mismo momento se hicieron oir censurando duramente la reducción a la servidumbre de miles de mujeres y niños.

Por otra parte cuando se dice que había que estar en las botas de aquellos que vivían en las poblaciones y fortines lindantes con la frontera, Lacolla olvida que eran los aborígenes quienes estaban en estas tierras desde muchísimo antes de la llegada de criollos y europeos, por lo cual es bastante lícito invitarlo a invertir la carga del asunto y preguntarse como se hubiese sentido él mismo al ver llegar esta invasión de colonos y soldados.

Todo esto lejos está de la tilinguería o de la idealización de los pueblos originarios, son hechos que fueron tapados por la historiografía oficial para encaramar a Roca a un pedestal inmerecido. Tomar estas referencias en el presente nos abren las puertas hacia un análisis necesario a fin de comprender el país que tenemos, contextulizando el pasado pero sin relativizar lo que la historia tiene para enseñarnos. 

Las clases antinacionales a las que hace referencia el propio entrevistado en respuestas previas se afianzaron de la mano de Julio Argentino Roca; con él multiplicaron su poder, sus estancias, su dinero y su capacidad de influir sobre la vida nacional en un sentido absolutamente negativo y neocolonial. El nepotismo, el autoritarismo y la corrupción fueron parte funcional al proyecto de las administraciones roquistas y lejos de ser toleradas en su época eran sucesivamente denunciadas por sus contemporaneos. Por eso, a menos que se pretenda relativizar todo para aplicar algunos mecanismos de justificación a coyunturas recientes o actuales, no entiendo la defensa a un sujeto que llena todos los casilleros del genocida venal.

Para finalizar, al contrario de lo expresado por el periodista entrevistado, creo que tratar amañadamente de saldar discrepancias políticas actuales usando el relativismo histórico es paralizante, y es allí donde se debe buscar la verdadera traba que impide comprender los movimientos históricos que nos han hecho evolucionar como nación, aprendiendo de nuestros errores, haciendo un esfuerzo para comprender el pasado, apostando a construir un futuro más humano, democrático y tolerante.

3 Comentan sin ponerse colorados:

Carlos dijo...

Cuanto desconcierto por Dios.

Parece que en América los crímenes y el sometimiento de los "pueblos" comenzó con la llegada de los españoles, nada más alejado de la realidad, hay que leer un poco más.
En el caso particilar de los mapuches estos son en realidad personas que llegaron al actual territorio argentino desde Chile hacia el año 1800, en el proceso sometieron y viloaron a los auténticos "pueblos originarios" de la región, esto es, los pampas, ranqueles y tehuelches.
Luego se dedicaron a hostigar al gobierno argentino con continuos saqueos y malones.
El tema es largo, sobre todo considerando el más absoluto desconocimiento del tema que tiene el autor del post.

Veamos, los mapuches han coqueteado con potencias las imperiales desde siempre, lo que muestra una acabada conciencia política, si ir más lejos está el caso de aquel famoso "Rey de la Patagonia":
Orélie Antoine de Tounens
Fue un abogado y aventurero francés que asumió el título de rey de la Araucanía y la Patagonia.
El 20 de noviembre de 1860,[3] Tounens decidió anexar los territorios de la Patagonia al reino, fijando sus fronteras en el río Biobío en Chile por el norte, el Océano Pacífico por el oeste, el Océano Atlántico por el este desde el río Negro en la actual Argentina hasta el estrecho de Magallanes, límite austral continental del Reino.


Muy raro, ¿los mapuches eligieron como Reya a un ciudadano francés?

¿Eb qué andan los mapuches hoy en día?

Mapuche International Link
6 Lodge Street
Bristol
BS1 5LR
England
Tel/Fax: + 44-117-9279391
E-mail:mil@mapuche-nation.org



Notable... ¿creean los señores mapuches que las Malvinas son argentinas o que les pertenecen a ellos (y sus amigos los ingleses)?

Mariano T. dijo...

Primero debo decir que mi abuelo y su hermano se metieron en política para luchar contra Roca, que era el patriarca de los conservadores.
Pero hay que reconocerle muchísimas cosas, de la ley 1420 al matrimonio civil, y también la solución de la cuestión capital, o el establecimiento de límites con Chile.
La conquista del desierto, curiosamente, no lo veo como un resultado personal, sino como un hecho históricamente inevitable, ya sea que lo hubiera hecho Argentina, Chile, o una potencia europea.
En el caso argentino, fue el final de una guerra de 400 años.
Una guerra que en nuestra fase de país independiente se caracterizó por su crueldad en ambos bandos, casi nunca se tomaron prisioneros combatientes, ni indios ni cristianos, la excepción fue justamente Roca.
Ambos bandos sometieron a servidumbre a las cautivas, cuando pudieron, otras veces las comerciaron o canjearon. Esa costumbre vino de Chile, no se sabe si la empezaron los españoles o los mapuches.
Y ambos bandos tenían agravios, el avance sobre tierras que los mapuches (injustificadamente) y los tehuelches (justificadamente) consieraban propias, por un lado, y del otro el permanente intento de mantenerse mediante el robo sangriento o los "regalos" para mantenerse tranquilos.
Cuando un bando adquirió superioridad militar, la guerra se acabó. Desde entonces la Argentina ejerció la posesión de l a mitad de su territorio actual.

Gobi dijo...

El problema de tu posición RdeR es que difiere dimensionalmente de la de Lacolla, y es el gran fetiche progre al que él hace referencia y que, como vos mismo confesás, te genera problemas al tener que discrepar: la entereza moral progre no es compatible con la dimensión pragmática de lo que se cree que es progreso en un contexto capitalista. No se puede respetar al habitante natural del suelo y conquistar el territorio al mismo tiempo, como no se puede generar el nivel actual de telecomunicaciones sin activar células cancerígenas en los cuerpos expuestos a radiación. Todo progreso tiene costo y algún progre en 50 años denunciará esto como factor disimulado por el capitalismo. No es relativismo sino prag-ma-tismo: si te gusta el durazno bancate la pelusa. O usás la compu para tu blog o te hacés ecologista radical, que es la única manera de defender una oposición coherente a un modo de producción que tiene como característica intrínseca la instrumentalidad técnica por sobre la sanidad física.