Redes sociales

27 marzo 2012

¿Qué tienen en común Morgan Stanley y el Ministro De Vido?

Roberto "Decálogo Menemista" Dromi
Morgan Stanley es un banco de inversiones extranjero al que estuvieron asociados muchos funcionarios menemistas cuando se llevaron adelante las privatizaciones.

Morgan Stanley hizo buenos negocios en el país, por eso, por los buenos tiempos y los buenos recuerdos sigue haciendo platita en la Argentina, ahora como uno de los jugadores más importantes en el negocio de importación de Gas Natural Licuado. Contactos no le faltan, al fin y al cabo buena parte de los funcionarios que lo ayudaron a apalancar sus tratos de antaño siguen ocupando lugares importantes en ministerios, secretarías y otros organismos oficiales.

Uno de los amigos del banco no es otro que Roberto Dromi, la mano derecha -junto a María Julia Alsogaray- de Carlos Menem, en la tristemente célebre "reforma del estado" que en los 90 terminó con un tendal de empresas estatales rematadas y entregadas por monedas al capital extranjero. Como en aquellos tiempos con Dromi los banqueros se llenaron los bolsillos lo premiaron haciéndolo hoy su abogado y lobbysta estrella.

Pero a Dromi un solo sueldo no le alcanza y como desde hace años tiene una excelente relación con Julio De Vido, el actual ministro de Planificación de la Nación, consiguió un conchabo con él, como asesor... en temas energéticos.. Y desde ese lugar le da una manito a sus dos patrones, a Morgan, que vende Gas, y al Ministerio, que compra ese Gas.

Como siempre Roberto ocupa los dos lados del mostrador sin que a nadie (pero nadie-nadie) del oficialismo se le caigan los anillos o le moleste en lo más mínimo que semejante traficante de influencias siga haciéndose rico a costillas del patrimonio nacional.

Y no es que nadie sepa quien es Dromi.
Y no es que alguien crea que ya no es corrupto.
Y no es que no conozcan su contactos y como los usa.

Es que sencillamente hacerse el ciego, en este juego, tiene premio.

21 marzo 2012

Los oportunos números de La Voz del Interior


Con una llamativa coincidencia el diario La Voz del Interior ha puesto en estas últimas semanas en primera plana el supuesto "costo" salarial de los trabajadores de la EPEC y de la Municipalidad de Córdoba. Y cuando decimos llamativa coincidencia, nos referimos a que en este momento justo-justo dos importantes anunciantes (EPEC y la Municipalidad) del grupo al que pertenece el diario han entrado en proceso de paritarias.

Pero para dilucidar con algunos números concretos la cantidad de impresiciones e información tendenciosa les dejamos por un lado este link a la nota de La Voz del Interior y por otro una nota escrita por un empleado de EPEC y delegado de su sector.

Una información tendenciosa
o con poca investigación.

El domingo próximo pasado me desayuné con una nota de la Redacción del Diario La Voz del Interior titulada “EPEC: cada empleado le cuesta casi $ 25 mil”.
La información vertida en dicha nota me preocupó sobremanera, no sólo por la escasa y a veces errónea información vertida en la misma, sino por el sesgo tendencioso que se dejaba entre leer en el análisis que se hizo de la situación actual de la Empresa de Energía de Córdoba.

Me gustaría poder echar luz en este asunto, realizar algunas aclaraciones con datos verídicos sobre el presupuesto de la E.P.E.C.

La nota comienza de esta manera “De acuerdo con los datos de las planillas de liquidación de salarios que fuentes del Gobierno provincial mostraron a este diario, el costo que Epec afronta por mes por empleado llega a 24.716,83 pesos.

El cálculo surge de dividir el gasto total mensual, que en noviembre de 2011 fue de 91.452.020,10 pesos, sobre los aproximadamente 3.700 empleados que tiene la empresa de energía.”

Como bien queda evidenciado, los cálculos vertidos en dicha nota periodística se basan en los gastos que realizó la empresa durante el mes de Noviembre de 2011. En ese caso entonces, se debería aclarar que en ese mes se contabilizó $29.308.659,81 del pago de la Bonificación Anual por Eficiencia (B.A.E.), la cual, como lo indica su nombre, sólo se paga una vez al año.

Aclarado esto, quedaría entonces que durante Noviembre de 2011 se abonó la suma de $62.143.360,29 en concepto de salario, (esto incluye las horas extras por las que se pagó $8.209.208,02). Teniendo en cuenta este monto (y no el que tendenciosamente se da a conocer en la nota del diario) y realizando la misma operación que se realiza en la nota periodística, (es decir dividir este monto por la cantidad de empleados) resulta que el monto del salario promedio por empleado es de $16.795,50, si a eso le restamos el 43% de aporte a la Caja de Jubilaciones (18% del empleado y 25% de la empresa), queda que, de promedio el salario de bolsillo es de $9.573,43 a lo cual hay que restarle un 5 o 10% de descuento que realiza la A.F.I..P. en concepto de Impuesto a las Ganancias.

Un párrafo aparte merece el análisis de los factores que se utilizan en la nota periodística para realizar el cálculo de la supuesta incidencia salarial en las finanzas de EPEC. Con un calculo muy traído de los pelos, dice que el costo salarial es del 80% de los ingresos que obtiene la empresa por Valor Agregado de Distribución (es decir por la venta de energía a los usuarios) sin contabilizar los ingresos que obtiene EPEC en concepto de venta de energía al mercado eléctrico mayorista, ni otros ingresos propios.

La incidencia salarial se debe tomar en base a todos los ingresos propios de la empresa que, en el año 2011 fue de $ 3.030.284.546,73 y el gasto en personal total es de $1.082.618.615,00 lo que implica un 35% del los ingresos propios.

Además hay que aclarar que, para realizar el cálculo de la incidencia de los salarios sobre el presupuesto de EPEC, se toma la totalidad de los empleados, los cuales incluyen los empleados que se desempeñan en el área de generación de energía y el personal administrativo y técnico que realiza tareas para lo que la nota llaman “distribuidora y generadora”, cosa que no se puede discriminar en una empresa integrada como EPEC.

De más esta decir que la actividad de mantenimiento y reparación que efectúa EPEC debe ser realizada por personas y no es posible ejecutarla en forma mecanizada; lo cual significa que sea una tarea con gran uso de mano de obra.

Si sumáramos estos conceptos a la ecuación, el porcentaje ya no seria del 80%, sino del 35%, es decir un valor mucho menor…pero esa cifra ya no es tan impactante, ni refleja la incidencia de los salarios en las finanzas de la empresa como nos quieren hacer creer, dado que, entonces, el porcentaje destinado a salarios es bajo o dentro de estándares normales.

Otros rubros que menciona la nota es el de los viáticos y las horas extras. Es llamativo como, al mencionar y analizar estos rubros, no se menciona la falta de personal en algunas áreas de la empresa, ni considera tampoco que muchas tareas programadas deben realizarse inevitablemente los fines de semanas o días feriados, dado que es en esos días cuando los consumos de energía bajan y de esta manera se evita o minimiza la incidencia de la falta de energía en los usuarios, no se afecta la producción ni a los comercios.

Por último, se habla mucho sobre “los sueldos altos de los empleados de EPEC”. Yo soy un oficial Categoría 12 con 26 años y 9 meses de antigüedad, mi sueldo de bolsillo, sin horas extras con titulo técnico, es de $7.000 (de los cuales $2.500 son por antigüedad). Es decir, que en realidad en “E.P.E.C.: cada empleado cobra mucho menos que casi $25 mil”-

Pablo F. Álvarez

20 marzo 2012

Banksy contra los publicistas

declaración de Banksy
Hay personas que te está tomando el pelo todos los días. Irrumpen en tu vida, te dan un golpe bajo y luego desaparecen. Te miran de reojo desde sus edificios altos y te hacen sentir pequeño. Hacen comentarios impertinentes en los autobuses lo que implica que no eres lo suficientemente atractivo y que toda la diversión está sucediendo en otro lugar. Ellos están en la televisión haciendo que tu novia se sienta poca cosa. Ellos tienen acceso a la tecnología más sofisticada que el mundo haya visto y te joden con ella. Son los anunciantes y se están riendo de ti.

Tú...sin embargo, tienes prohibido tocarlos. Marcas comerciales, derechos de propiedad intelectual y derecho de autor significa que los anunciantes pueden decir lo que quieran, donde quieran con total impunidad.

Al diablo con eso. Cualquier anuncio en un espacio público que no te de posibilidad alguna de elegir si lo ves o no…es tuyo. Es tuyo para tomarlo, re-organizarlo y re-utilizarlo. Tú puedes hacer lo que quieras con él. Pedir permiso es como preguntar a alguien si te puedes quedar con la piedra que te acaba de lanzar a la cabeza.

19 marzo 2012

LA PROTESTA SOCIAL NO DESESTABILIZA

Por Horacio Meguira
Director del departamento
jurídico de la CTA


A medida que el ritmo de crecimiento se desacelera hay un cambio en el esquema de relaciones sociales que maneja el Gobierno. Los elementos coercitivos comienzan a ocupar una mayor centralidad, con menor tolerancia a la oposición.

Desde la crisis del 2001 en adelante, la movilización reivindicativa no ha cesado. Aún cuando hubo cambios sustanciales en la estructura ocupacional y, por consecuencia, cambios en la tipicidad del conflicto, no se ha modificado la profunda desigualdad social.

Las causas que dieron origen a aquella crisis política permanecen inconclusas.

Un sector importante de desposeídos sigue reclamando trabajo y condiciones de vida ; un ingreso digno que permita acceder a las necesidades básicas: alimentación, educación, salud, previsión social y vivienda.

Mientras persistía el crecimiento económico en la década pasada, el Gobierno articuló mecanismos negociados de dominación con elementos represivos de baja intensidad . Sabía que si profundizaba la limitación de las libertades públicas iba a ser mal recibido por una sociedad que venía de exigir “que se vayan todos”.

Desde que el ritmo de crecimiento económico se desaceleró hubo un cambio en el esquema de relaciones sociales.

Los elementos coercitivos comenzaron a ocupar una centralidad mucho mayor .

Desde entonces, las agrupaciones territoriales de cualquier signo tuvieron acceso a planes sociales y últimamente a las llamadas cooperativas. Esta vez los aumentos no fueron para todos.

El Gobierno aplicó la lógica clientelística extrema ya que solo aumentó las alícuotas de los trabajadores organizados en aquellos grupos que le son adictos (30% de los beneficiarios.) Esto provocó una previsible reacción de los grupos excluidos que se consideraron discriminados y consecuentemente protestaron ante la injusticia de la medida.

En este contexto, la ministra de Seguridad califica de “extorsivas y desestabilizantes” a las medidas de protesta originadas en aquella acción de gobierno. En línea con el discurso presidencial, la ministra arremete contra los trabajadores informales y algunas de las organizaciones que los representan: las “opositoras”. Nuevamente se utilizan palabras muy específicas y bien estudiadas, que tienden a convencer a la sociedad de que las medidas de protesta son negativas y deben ser combatidas.

No dan cuenta de la causa que les dio origen, sólo apunta a la expresión de las consecuencias . En consonancia con lo que había manifestado ante la tragedia de Once, responsabiliza a la víctima.

La propaganda oficial quiere persuadirnos que somos perjudicados por los “extorsionadores” responsables de alterar dicho orden social, y que debemos optar por un clima de “progreso” y futura prosperidad que nos garantiza el “modelo”. Es evidente, entonces, que se esta buscando consenso, midiendo a la opinión publica para posibles acciones dirigidas a los grupos “desestabilizadores”.

Es de suponer que en un contexto de crecientes restricciones económicas, los trabajadores y sus organizaciones sociales persistirán en sus luchas por obtener reivindicaciones. Durante la década de los ‘90 una gran cantidad de trabajadores fueron imputados judicialmente por distintos delitos.

En particular, se generalizó la utilización de la penalización del entorpecimiento del transporte.

El principal objetivo de dichas acciones penales era someter a proceso a los dirigentes y activistas sociales. Dicho procesamiento, independientemente de la existencia o no de una condena final, operaba como mecanismo de control social .

Esta dinámica no se ha modificado sustancialmente en los últimos años, y los jueces siguen recurriendo a dicha figura penal como parte de la resolución de los conflictos sociales. A su vez, se han agregado nuevas figuras penales, por lo que los activistas y dirigentes sociales también son sospechosos de haber cometido delitos como daños, usurpaciones, coacciones, e incluso ser miembros de asociaciones ilícitas.

En efecto, una porción muy importante de dichos conflictos culmina con el procesamiento de los dirigentes que poseen mayor visibilidad. Pero este discurso de Nilda Garré seguramente prepara otro tipo de represión más aguda y más persuasiva . El incremento de muertes de militantes sociales en los últimos años (se registraron 18) y el reciente procesamiento de dirigentes sindicales del Ingenio la Esperanza en Jujuy nos alertan de dicha orientación.

En este contexto, la duplicación de penas de la llamada “ley antiterrorista” parece ser el instrumento necesario para garantizar la efectividad. A nadie escapa que la duplicación de penas permite a los jueces negar excarcelaciones o eximiciones de prisión.

Esto nos lleva a pensar. entonces, que se busca algo más que el mero “procesamiento” de los dirigentes sociales: se vislumbra en el horizonte la posibilidad que se conviertan en “presos político-sociales ”.

Parece mentira que Nilda Garré, que fue siempre expresión de la rebeldía y capaz de cuestionar el “orden” que intento imponer el propio Perón en los años 70, hoy sea portadora del discurso inverso.

18 marzo 2012

Adios camioncito, adios

No hay que rastrear entre los dinosaurios para encontrar neoliberales que aplican como si fueran nuevas las recetas que fracasaron en los 90. Ni siquiera hay que salir del barrio ni de nuestra ciudad. Aquí lo tenemos a Ramoncito Mestre que ha aplicado en la tercerización de la CRESE toda la experiencia acumulada para construir un estado más pequeño, más ausente y menos inteligente.

Mestrito ha buscado una empresa que estaba brindando un servicio al nivel de las privadas y que incluso había incorporado reformas interesantes como la clasificación de la basura. Después se encargó de potenciar todas las facetas negativas de la misma y por distintos conflictos artificiales -como negarse a pagar el canon o dejando sin repuestos a los talleres de reparación propios- consiguió que el servicio se resintiera por varias semanas. Esto reavivó la larva de la privatización presentada por muchos como la "única" salida.

El siguiente paso fue generar una instancia ilegal (aunque avalada por la justicia) para poder entregar la empresa mediante una chicana judicial: la tercerización. Este sistema garantizó un trámite expeditivo para liquidar la empresa y ponerla en manos de empresarios amigos, armando pliegos de condiciones a medida.

Inmediatamente se difundió en los medios una parodia de licitación donde todos sabían dos cosas importantes: quienes ganarían y que el precio que terminaría pagando la muni sería superior al que pagaba ahora. Ambas cosas se dieron con exactitud asombrosa, transitando por un camino que ya vimos tantas veces, incluso con la privatización del servicio de agua que los gobiernos radicales concretaron durante los 80 y 90. Ahora solo faltaba el broche de oro ¿qué hacer con el patrimonio de la CRESE? ¿Qué sería de su maquinaria y camiones...?

La respuesta ya está en marcha, los 72 camiones compactadores se han hecho humo, o mejor dicho, los han hecho plata, los han vendido este sábado, entre gallos y medianoche, haciendo abuso de la más absoluta de las discrecionalidades, sin convocatoria pública, sin valuación oficial y -lo que es peor- sin tener la menor idea hasta el momento, de a cuánto se liquidaron estos vehículos especializados.

Seguramente Menem, Dromi y Mestre padre estarían muy orgullosos del pichón de garca que les salió Ramoncito, y que tan bien aplica el Decálogo Menemista de Reforma del Estado.

17 marzo 2012

Ironía

Albert Camus
“La ironía es un arma sin precedentes contra los demasiado poderosos. Completa a la rebeldía en el sentido de que permite no solo rechazar lo que es falso, sino decir a menudo lo que es cierto”. Albert Camus