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28 enero 2013

AFSCA suspende otro artículo de la Ley de Servicios Audiovisuales


El AFSCA emitió hace unos días una resolución que permite que el piso de producciones locales para los medios sea cubierto con los contenidos del Banco Audiovisual.

Sabattella defiende la medida diciendo que quienes se oponen desconocen el contenido del Banco (BACUA) , cuál es el material y quienes los directores de dicho material.

Para algunos medios oficialistas, como Página 12, el problema de quienes rechazan la medida reside en la sospecha de que el gobierno busca imponer sus contenidos a todos los medios del interior.

El eje real del asunto, es que esta resolución viola la letra y el espíritu de la nueva ley de servicios audiovisuales y suspende de hecho un artículo central de la nueva legislación. Hay un piso de contenidos mínimos que deben ser producidos por los propios medios de cada provincia o localidad, justamente para promocionar el desarrollo de esta capacidad de una manera federal, horizontal y amplia. Se discutió, debatió y se sostuvo siempre que deben existir contenidos locales para que la voz de las personas de cada zona tenga un canal de expresión, para generar pluralidad y defender su identidad cultural. Todo eso ahora ha sido borrado de un plumazo burocrático.

¡No importa -para el tema que tratamos- que el Banco de contenidos tenga magníficas producciones! Y tampoco se trata de que los opositores sean ignorantes del contenido del BACUA (esta es una chicana que busca tirar la pelota afuera) lo que Sabattella a dispuesto es reemplazar un artículo, que fue una conquista para el desarrollo de los medios del interior, por una resolución que habilita contenidos generados en su gran mayoría desde Buenos Aires y con la visión propia del puerto. Para algunos esta puede ser una forma de ahorrarse plata, porque para cumplir con este artículo de la ley habría que generar líneas de crédito que estimulen las producciones locales, pero de esta otra forma, con producciones pagadas y amortizadas, la oblligación del estado en este sentido se evapora en el aire.

Más allá de esta opción ahorrativa tan tecnócrata y oportunista, no caben demasiadas dudas de que el objetivo final implícito es controlar y digitar contenidos en los medios del interior, a partir de una visión hegemónica. La corpo mediática cambia de cabeza pero no de domicilio, Buenos Aires sigue diciéndonos que ver y que no.

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