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19 abril 2013

Cosa Nostra

Anoche veía a De la Sota en un programa periodístico de Buenos Aires, muy suelto de cuerpo plantándose como "opositor" al kirchnerismo, y mientras el gobernador enumeraba sus supuestas diferencias con CFK yo recordaba cuán parecidos son ambos personajes.

Invevitablemente se me hacía presente la justicia adicta provincial con su proverbial incapacidad para cuestionar el accionar venal de muchos funcionarios. Pensaba por ejemplo en la situación del hospital de Bell Ville y en el fiscal provincial que decidió que no era necesario viajar hasta esa ciudad para comprobar la situación inhumana de las personas allí olvidadas, o en el Superior Tribunal de Justicia que desoyó las denuncias que le hicieron hace meses sobre este tema. Pensaba en todos los casos de corrupción facilmente comprobables que jueces y fiscales cordobeses dejan pasar o archivan con la misma celeridad con que lo hacen Oyarbide o Servini de Cubría.

De la misma forma me venía a la memoria la legislatura local transformada (reforma constitucional mediante) en una escribanía del Ejecutivo, allí la unica ley son los deseos dle Gallego y por eso jamás se discute nada realmente trascendente. En Córdoba tenemos incoporado al paisaje mental de todos el Cucú de Carlos Paz, el Lago San Roque, las sierras y una unicameral donde la sanción de leyes express es tan frecuente y descarada como en el actual congreso nacional.

¿Y las empresas amigas, las clínicas privadas, las constructoras, constituidas por socios del poder, famliares o sencillamente empleados prestafirma, que facturan con sobreprecios mayúsculos que terminan en la caja de los dirigentes del PJ...? De eso también tenemos en Córdoba, no lo duden. Tenemos de eso y mucho más... Lo tenemos a Falo y su saga de cheques alados, a Carbonetti con su injustificale patrimonio monumental, a la Olguita y su valija de Bonos truchos, a la constructora de Grahovac reparando escuelas, y a un gobernador increiblemente rico pero cuyo patrimonio real permanece oculto para la mayoría de los cordobeses.

Monumentos a la corrupción y a la incapacidad nos sobran: los recortes al PAICOR, las aulas de lata, la central Pilar, el creciente endeudamiento público, las numerosas escuelas públicas derruidas, la fallida "nueva" terminal de ómnibus, el Faro del Bicentenario, la destrucción del IPAM/APROSS, el desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones, el Panal y muchos más.

Y si el kirchnerismo ha sabido estructurar un dispositivo mediático propio, el Gallego no fue menos rápido para hacer lo mismo, comprando diarios (como en su momento lo hizo con La Mañana de Córdoba) alquilando periodistas y dominando buena parte del espectro con una pauta publicitaria discrecional siempre en crecimiento.

Pueden cambiar los nombres y la apariencia de los testaferros, pero la esencia del gobierno nacional y el provincial es básicamente la misma: han convertido a la política en un apéndice de sus negocios particulares y, como en los 90, han decidido ponerle precio a todo, a todos y a todas.

De la Sota es un gran simulador con un gran problema: a buena parte de sus pases de magia ya le conocemos la trampa, a ver si nos ponemos las pilas y evitamos que una vez más saque un murciélago de abajo de la capa y nos trate de hacer creer que es un blanco conejito.

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