Redes sociales

20 abril 2013

Fallo fallido


Las condenas a Pedraza y su banda tienen sabor a poco, sobre todo porque buena parte de las pruebas demostrarían que existió un plan criminal previo sofisticado, con zonas liberadas y apoyo policial, todo orientado hacia el objetivo inequívoco de llevar a cabo el hecho tal como se realizó. Como en otros tiempos y en otras situaciones, cuando el poder mata: no hay errores, ni excesos. Pedraza puso matones armados en su patota, los dotó de handys y siempre se movieron bajo sus instrucciones expresas, nadie puede asumir que el homicidio NO estaba entre sus alternativas.

Muchos creemos que Pedraza debería haber recibido cadena perpetua como también la deberían haber recibido los autores materiales del hecho, por eso es imposible quedarse tranquilo y aceptar silenciosamente un fallo insuficiente. Dijo un juez antes de leer el veredicto que la función de la justicia no es "dar ejemplos al resto de la sociedad" porque eso significa "instrumentalizar a reo para dar una lección", pero el efecto concreto de esta sentencia es dejar planteado el mensaje de que se puede planear la muerte de una o más personas (recordemos que Mariano murió pero además hubo dos heridos graves) y zafar con una sentencia relativamente leve que no reconoce la gravedad de lo sucedido.

Como si eso fuera poco el tribunal "no encuentra elementos de conviccion suficientes" para investigar "de oficio" a empresarios y funcionarios. No importa que alguien (¿Anibal Fernández?) le diera la orden a la Policía Federal para que se borrara cuando se borró, no importan las llamadas de Tomada y Rial posteriores al crimen, no importa que ambos se hayan puesto a disposición de este burócrata mientras se desarrollaban las investigaciones y los allanamientos judiciales.

De la misma forma parece que no importa que entre las motivaciones del crimen exista un enorme negocio donde la tercerización laboral, la flexibilización y la entrega de los laburantes generaron ganancias a las que ningún "empresario" quería renunciar y que por eso recurrían al sindicato para usarlo como ariete en contra de los propios trabajadores.

Alguien dijo alguna vez que "La justicia ESTÁ en la producción activa del presente" Por eso cabe preguntarse ¿Cuál es nuestro presente?
En el país real, la flexibilidad laboral noventista y el trabajo en negro, son las patas con las que camina y se desarrolla la pobreza estructural en la Argentina, por eso este fallo suena a una especie de lapsus institucional, donde mientras se quiere decir una cosa en realidad se dejan a la vista las contradicciones y limitaciones de una justicia pensada para defender el status quo.

0 Comentan sin ponerse colorados: