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04 mayo 2015

La razzia de José Manuel



Este fin de semana largo pasado, parecía solo destinado a enmarcar los encuentros, festejos y conemoraciones del Día del Trabajador. Pero el eje de la noticia terminó pasando por la decisión de José Manuel De la Sota de desplegar una gigantesca razzia en la ciudad de Córdoba Capital.

Los operativos de pibes y pibas llevados a cabo en estos días terminaron privando de su libertad a más de 350 jóvenes, quienes debieron pasar el fin de semana alojados en los calabozos de varias comisarías, y han tenido como motivación principal mostrar proactividad en el área de "seguridad" aunque sus resultados fueron más bien miserables: apenas 1 (un) procesado.

Chicos que estaban jugando al fútbol en algún descampado, otros que estaban sentados charlando en una esquina cualquiera, otros que salían a visitar a amigos o parientes e incluso otro que fue levantado mientras trataba de arreglar el auto familiar, describen lo arbitrario de sus detenciones llevadas adelante gracias a el extremadamente laxo y amplio "Código de Faltas".

El jefe de policía de Córdoba explicó que el megaoperativo tenía como objetivo hacer "una ocupación territorial". El lenguaje militar utilizado es hasta cierto punto normal pero no por eso menos llamativo, ya que el territorio que ocuparon los patrulleros y retenes no fue otro que la calle, el espacio público, que de pronto se transformó en hostil y del "enemigo". Esto representa claramente una mentalidad milica cuya única meta es crear temor, lograr impacto mediático y generar el aplauso de aquellos que buscan salidas rápidas para problemas complejos.

Más allá de los números y la bronca de muchísimos familiares ha quedado a la vista que el gobernador  desea plantar bandera como alguien de mano dura e inflexible frente al delito, el problema es que en las razzias los "delincuentes" brillaron por su ausencia.

Lo lamentable es que en esta campaña, De la Sota cuenta con el apoyo de los principales medios de la provincia, quienes rápidamente publicaron en sus páginas importantes notas sobre marchas contra la inseguridad y dedicaron elogiosas crónicas para con el accionar policial del fin de semana, mientras ponían en pequeños recuadros las quejas de los familiares de los chicos y chicas detenidos/as arbitrariamente.

Dejando de lado el consenso generalizado sobre que "hay que hacer algo en contra de la inseguridad", a algunos nos queda picando la intriga de por qué rinde votos salir a cazar y encanar gente inocente mientras que no se hace nada contra los cientos de quioscos y cocinas de droga que de tan conocidos ya son parte del paisaje cotidiano en numerosos barrios de Córdoba.

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