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20 febrero 2016

¿El día de la Marmota? No, el año del ajuste


Cuando todo parecía encaminado entre CTERA y el gobierno de Macri, el globo amarillo de la alegría se pinchó. Es que el ofrecimiento lanzando por el ministro de educación de la Nación, Esteban Bullrich, había ido mucho más lejos que las expectativas de la propia dirigencia docente, con una suba substancial del básico de referencia y una cláusula gatillo que automáticamente lo elevaba un 20% por encima del salario mínimo, vital y movil. Pero a las pocas horas el acuerdo desapareció y el acta que debía ser firmada entre las partes fue retirada sin aviso.
Esta propuesta salarial no fue improvisada por Bullrich, ni es que el ministro se cortó solo. El macrismo, siempre tan atento al humor social y las encuestas, sabe perfectamente que entre maestras y maestros el voto al PRO hoy es predominante; junto con eso -y como factor determinante- los funcionarios son muy concientes de que el tema educativo es central para el humor social, en particular para un gobierno que recién comienza (por algo Néstor Kirchner fue tan proactivo con este mismo tema en los días iniciales de su primer mandato y se encargó personalmente de solucionar un conflicto salarial docente en Formosa, dando una señal muy fuerte al resto de la sociedad).
Bullrich, y el conjunto del PRO, necesitaba dar un batacazo ofreciendo algo que nadie pudiese rechazar y que le diera una impronta muy positiva al arranque de la gestión. Pero se encontró con algunos "problemitas" que no se pueden dimensionar si no aclaramos un par de cosas previamente:
- El gobierno nacional no fija el salario docente, solo fija el BÁSICO, con la idea de que no haya ningún/a maestro/a en el país ganando menos de la cifra alcanzada en la paritara Nación-CTERA.
- El resto del salario es negociado provincia por provincia, y en muchos casos se tomó como indicativo el porcentaje alcanzado nacionalmente, a veces como techo y algunas veces como un piso.
- La obligación del Estado Nacional es "completar" la brecha que hay entre el básico que las provincias pueden pagar y el básico fijado nacionalmente.
Ahora bien, una vez difundido el acuerdo inicial al macrismo se le plantearon dos imprevistos, el primero es que la dirigencia de CTERA rápidamente -o apenas pudo salir de su sorpresa- planteó que el 40% alcanzado era un gran triunfo y hasta hubo quien dijo que se le había "torcido el brazo" al gobierno; el segundo y detonante de la crisis, fue que los gobernadores, encabezados por Vidal y Schiaretti quedaron pedaleando el aire, porque les imponía un piso muy alto para empezar a negociar.
Para ser más claros y específicos: Este año en Córdoba (y si quieren lo podemos trasladar al resto de las provincias) es el año de ajuste. Las pruebas están a la vista, todas las primeras medidas de UPC han ido en el camino del recorte de gastos: Los despidos en distintos ministerios y agencias, la tramoya para sacar el diferimiento del aumento a jubilados pero recortándoles alevosamente el 82% movil, la sucesión de nuevos fondos e impuestos que desfinancian a los municipios del interior, la municipalización del PAICOR, y hasta los aumentos increíbles en los peajes y la electricidad.
Por eso fue Schiaretti uno de los que rápidamente saltó a Buenos Aires para ponerse muy duro con Macri, y por eso justamente Juan Moserrat (dirigente de la UEPC que a veces parece un chirolita del ejecutivo provincial) salió a recoger piola y a plantear que si bien nacionalmente se había logrado un 40%, en Córdoba solo se buscaba un 25% por 6 meses y después volver a sentarse a discutir el resto del año.
Evidentemente que el ajuste en Córdoba tiene como contexto el deterioro de las variables nacionales e internacionales, pero también existe un correlato con todas las bombas de tiempo económicas que el propio partido gobernante ha sembrado durante estos años. Entonces, a la baja de precios de los granos o a la caída de la industria automotriz, Schiaretti le debe sumar una deuda provincial enorme, con un componente en dólares que supera el 50% y que por supuesto su peso crece en la medida que avanza la devaluación.
Estas necesidades y realidad, no son exclusivas de Córdoba, sino que son compartidas (con matices) por el resto de las provincias y es ahí donde se debe buscar la explicación sobre las idas y vueltas en la negociación docente.

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